El esfuerzo de entender al otro
¿ Comunicación o monólogo?
Esa es la pregunta.
Hoy: monólogo sobre la comunicación.
Desde hace varios días ronda nuevamente la inquietud en mi cabeza, me comunico o monologo. Cuantas veces de modo consciente la conversación entablada es ida y vuelta y cuantas otras es simplemente sacarme de encima las palabras que se agolpan en el paladar sin importar si las escuchan o quien las escucha. ¿Qué mecanismos se activan en un caso y en otro? ¿Esos mecanismos son activados por el destinatario del mensaje?
Aquí un punto. Cuando el mensaje sale en modo monólogo, ¿el destinatario acaso no es uno mismo? En estos casos parece más fuerte la necesidad de que resuene el eco de la voz y el eco de la idea en el emisor, es como mirarse al espejo y ensayar un gesto, como concretizar el pensamiento, hacerlo tangible. Las motivaciones para monologar pueden ser diversas y de distintas intensidades pero, indefectiblemente borran de la escena al interlocutor.
Muchas veces, a lo largo de cada día, en pequeñas situaciones y en situaciones no tan pequeñas borramos al interlocutor, le quitamos su individualidad, lo callamos, y es cuando el monólogo importa más que la conversación.
Por suerte, el mundo moderno nos provee de muchas herramientas para monologar, una es ésta, un blogg, o cualquiera de las redes sociales que optemos por utilizar.
Y con este monólogo, me doy por satisfecha.


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