Sobre la mecánica de las imposiciones
La tiranía de las ideas.
Imponer pensamientos y perspectivas es una de las formas de violencia y ejercicio de poder más comunes en nuestro tiempo.
Esta modernidad, que en teoría, abraza la diversidad en todas sus expresiones está plagada de dictadores del pensamiento. Hago esta afirmación basada en la propaganda ideológica circulante, a la que nadie escapa, que marca de modo tajante como debemos ser para ser humanos.
La humanidad avanza, avanza su pensamiento y avanzan las costumbres, en general en orden a eliminar las cadenas represivas de las convenciones sociales, o de las etiquetas perversas de la vana moralidad.
Así, a lo largo de la historia, la humanidad vivió movimientos culturales, artísticos, científicos y filosóficos que llegaron para plantear nuevas formas de pensar y nuevas formas de entender la realidad.
Pero... hoy más que nunca los generadores de las nuevas formas, en aras de acelerar los cambios que la humanidad necesita, se convierten en verdaderos dictadores ideológicos que intentan imponer por todos los medios a su alcance los nuevos paradigmas, aún a costo de echar por tierra la tolerancia.
Los nuevos revolucionarios ideológicos pasan de plantear las nuevas discusiones directamente a imponer los estrictos nuevos estándares de pensamiento que deben aceptarse masivamente, con una tiránica rigidez y como dije ya, a costa de todo, enarbolando la bandera del progreso como fin último y justificando todos los medios.
Este panorama, además de erizar los bellos de mi nuca, me genera la siguientes preguntas: ¿la estandarización de las ideas será el mejor camino para la evolución humana? ¿Acaso lo fue en algún momento histórico? ¿La real evolución no debería priorizar por sobre todo la diversidad, la aceptación del otro?
Pensamientos desordenados

